Nunca se conoce realmente a una mujer

Sometida hasta el final, tu libertad a cambio de mi alma. Tú te queedas libre y yo encadenada al vacío de por vida.

—Butterflymafree

Hay perfumes que huelen a recuerdos.

Se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota.

—Mujeres de ojos grandes
-Angeles mastretta. (via el-infierno-esta-en-mi-mente)

Él se enamoró de sus flores y no de sus raices, y en otoño no supo que hacer.

Ella era un modelo de inocencia y él tenía reputación de demonio. Parecía inevitable que se enamoraran.

—El juego de Ripper, Isabel Allende. (via mi-mundo-entre-libros)


Un beso en Paris de Stephanie Perkins

Un beso en Paris de Stephanie Perkins

(Fuente: latecongalletas)

hachedesilencio:

Hay mujeres que vuelven al camino
vestidas con la imagen borrosa de lo que callan
y en las noches de lluvia cierran sus paraguas
entregándose a las lágrimas que por años no cayeron de sus
cielos.
Hay mujeres que dijeron que sí hasta partirse el mentón y
sangrar apenas y que hoy sacuden sus cabezas
 en un grito de ya no.
Mujeres que dejaron sus armaduras para dormir la siesta
con la ventana abierta
que con valija en mano o sin ella
salieron de las cuatro paredes de su asfixia.
Mujeres que empuñaron los cuchillos y atravesaron las
entrañas de su culpa
corriendo sangre de su sangre
matando ancestros y fantasmas.
Las veo en las calles con miradas feroces
cortando las cuerdas vocales de sus miedos
y ya no escuchan que no valen
sólo su silbido al recorrer las veredas.

Angie Ferrero

hachedesilencio:

Hay mujeres que vuelven al camino

vestidas con la imagen borrosa de lo que callan

y en las noches de lluvia cierran sus paraguas

entregándose a las lágrimas que por años no cayeron de sus

cielos.

Hay mujeres que dijeron que sí hasta partirse el mentón y

sangrar apenas y que hoy sacuden sus cabezas

en un grito de ya no.

Mujeres que dejaron sus armaduras para dormir la siesta

con la ventana abierta

que con valija en mano o sin ella

salieron de las cuatro paredes de su asfixia.

Mujeres que empuñaron los cuchillos y atravesaron las

entrañas de su culpa

corriendo sangre de su sangre

matando ancestros y fantasmas.

Las veo en las calles con miradas feroces

cortando las cuerdas vocales de sus miedos

y ya no escuchan que no valen

sólo su silbido al recorrer las veredas.

Angie Ferrero